Esta rana no croa como otras especies, sino que se comunica a través de movimientos de patas, ya que habita en zonas ruidosas con corrientes de agua. Se encuentra en peligro crítico de extinción debido a la destrucción de su hábitat, la contaminación y, principalmente, por el hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis), que ha devastado sus poblaciones. Actualmente, sobreviven algunas en cautiverio en programas de conservación, con esfuerzos para su posible reintroducción en la naturaleza.
Es un símbolo nacional en Panamá y un emblema de la conservación de anfibios a nivel mundial.
